Hay momentos en que aprender a callarnos solucionaría todo. Existen situaciones cotidianas en las que llegan a nuestros oídos conceptos que no logramos entender o descifrar que se quiso decir en realidad. Es en ese instante cuando observamos a nuestro alrededor y el resto de los mortales parecen entender todo a la perfección, y hasta tienen el tupe de afirmarlo como si fuesen verdaderos expertos en el tema.¿ Acaso vos y solo vos no entendiste?¿ Los demás entendieron o aparentan entender? Te enfrentas sin proponértelo a la incertidumbre de no saber que hacer ¿ Preguntas o te quedas con la duda recomiéndote? Comienzas a mirar y volver a mirar a todos, conteniendo a tu yo interno que tiene ganas de explotar y no quedarse con la duda, de pronto sentís que te va a ganar y así es con el tono más agudo y detestable soltas la pregunta más taradupida del planeta. Chan y ahora donde te metes, de la nada te sentís el centro de atención, te miran como no pudiendo creer lo que preguntaste, se ríen un poco y sueltan algunos comentarios al respecto. Es ahí cuando caes en la tontera que no entendías y en lo que preguntaste.
Solo unos pocos segundos le toma a tu inconsciente preguntarse¿ pregunto o me callo? Y claro el tipo es un suicida y se manda sin importarle nada. Vos volves a mirar a tu alrededor y a mirarte a vos misma preguntándote ¿Por qué no aprenderé a quedarme callada? Por suerte tenes amigos dispuestos a ahorrarte tiempo y simplificartela concluyendo, y si eras vos " LA TONTA DEL BOTE".
PD: Algún día aprenderé o a callarme o a pensar antes de hablar. Mientras tanto seguiré colgada de la palmera.